El cierre del mes de junio, y con él el del primer semestre de esta año tan convulso, nos ha dejado un gráfico tobogán en nuestras rentabilidades.
Con un poco de perspectiva, la última semana de mayo y el mes de junio han arrojado unas pérdidas que casi se han comida todas las ganancias obtenidas en lo que llevábamos de año. La volatilidad, las incertidumbres sobre los QE, China, Japón, son las más recientes, pero con visión de semestre hemos tenido desde Chipre hasta cantos de múltiples burbujas.
Realmente la crudeza de las bajadas nos ha sorprendido. No el hecho de las mismas, ya que como publicamos en varios post, pensábamos que una corrección era necesaria y saludable, pero ciertamente el vigor del zarpazo bajista nos ha sorprendido y ha hecho saltar muchos de nuestros stops, así como revelar que nuestras coberturas fueron insuficientes.
El resultado es que el rendimiento de nuestras carteras se ha estabilizado ligeramente por encima del 4% en el semestre. Sin duda mejor, ya que supone más que doblar la rentabilidad que hubiéramos obtenido en cualquier depósito, pero inevitablemente habiendo trabajado en ella los últimos seis meses, nos deja un amargo sabor de aquello ganado pero no mantenido.
Los mercados están en un momento complicado, que requieren un análisis minucioso y que requieren pensar de manera diferente a lo que hemos empleado durante los últimos tiempos y durante las últimas operaciones. Sin embargo eso no debe implicar condicionar nuestros planteamientos sino simplemente reconsiderarlos con una dosis extra de crítica.
Veamos el gran Totem racional de la mayoría de los analistas implica afirmar algo que las reacciones de las bolsas parecen confirmar. No es otro que la retirada de los estímulos monetarios en USA conllevarán bajadas en las bolsas, subidas del U$D, y tipos de interés al alza que provocarán caídas en la renta fija.
En nuestra opinión, no tenemos motivos para desconfiar de Bernanke y sus chicos por muchos halcones que aparezcan en la escena monetaria. Con esto no queremos decir que los QE no vayan a retirarse, cosa que es evidente que tarde o temprano se hará. Nuestro voto de confianza se sustenta en el modo de hacerlo. ¿Por qué debería ser malo para las bolsas la retirada paulatina de QE´s a medida que se producen estímulos reales en la economía?. Un inversor, y los mercad
os no son más que el conjunto de ellos, ¿Qué preferiría sobre un papel en blanco, un estimulo real o uno monetario?. Si esto lo apoyamos en que las correcciones profundas que hemos soportado, se han frenado en niveles de soporte sólidos y clave … desde el lado técnico encontramos apoyo a nuestra teoría … o convicción.
¿Y la moneda?. Entre sus aspectos clave, encontramos que si nuestro escenario es correcto, disminuirá la masa monetaria al reducir los QE, compensada por el crecimiento de la economía, y éste puede tensionar al alza los tipos de interés. Luego en nuestro modelo económico, y salvando las acciones que el BCE y doña Merkel puedan emprender, todo debería indicar un alza de su cotización, al menos contra el ineficiente y pasmarote euro que soportamos.
Con respecto a la renta fija, del mismo modo, todo parece indicar que efectivamente que el tío Ben, deje de comprar bonos y pase a dejar el mercado a su “avío”, podría provocar alzas de tipos reales que ante unos nominales difíciles de bajar más, deberían hacerla sufrir. Sin embargo, aquí también hay matizaciones al pinchazo de esa hipotética burbuja. Una reactivación de la economía debería reducir también las primas de riesgo, tanto país como de crédito. Luego, de existir esa burbuja y de “pincharse” también parece en nuestra opinión que no será de forma explosiva, sino en el peor de los casos paulatina. Matización adicional es la que hay que realizar a este tipo de inversiones a través de fondos de inversión. Es necesario un minucioso análisis de cada uno de los que tengamos en nuestra cartera o puedan ser susceptibles de ser introducido en ella, ya que muchos de ellos están en altas posiciones de liquidez, luego los efectos en los mismos podrían ser limitados además de compensados por las rentabilidades de sus nuevas inversiones. Adicionalmente la existencia de algunos fondos con coberturas a las subidas de interés, apoyado en esa posible reducción de las primas de riesgo, no se ganan nuestro interés sino que además entran en nuestro radar.
Con estos planteamientos, y una reestructuración futura de nuestra cartera hacia objetivos más “mixtos” y flexibles” son los que van a condicionar nuestros planteamientos de las próximas semanas.
En todo caso parece que otro verano más … habrá que trabajar. Estén atentos ahí fuera.


